De todos los colores

A cada creyente su producto. Vean esta hucha-cepillo-sacaperras fotografiada en alguna iglesia de la que no puedo acordarme, son muchas las que visito para apreciar el arte, no se vayan a creer alguna otra cosa. Dijo Buñuel «Soy ateo gracias a dios» y me identifico un tantito con su pensamiento en este tema. Que conste que dios lo pongo con minúsculas porque me da igual uno que otra (sí, con a), tendría la misma forma de pensar fuese el dios que fuese, me temo. Me acuerdo ahora de una pintada que vi hace años «DIOS ES NEGRA», ponía en aquella que, por desgracia no fotografié. Este grito es de la teología feminista del siglo pasado que… al turrón, Acechor, que te despistas.

Vean la foto más arriba comentada con la leyenda «Stmo Cristo Negro». Hala, un santito para gusto, un cristito para cada necesidad. Por imaginar, y pedir, que no quede.

Originalidad ante todo

Antes de que empiece con la andanada de semana santa (que la tengo en la recámara) os pongo otra foto que denota originalidad por partida doble: por el nombre y por ponerlo en «tontinglis». No me acuerdo de donde la hice, pero es que da igual, estas cosas las hay por todas partes, son como los mohos, no hay quien pueda con ellas. De hecho en esta foto hay dos por falta de una.

Peluqueros

Debe ser una profesión maldita ya que muchos de los locales dedicados a ese negocio esconden tras terminología inglesa tal hecho. Ejemplo, otro, de la serie «Tontinglis» está en la foto. El negocio es un «Hair salon», o sea, una peluquería en román paladino. En Madrid estaba, si recuerdo bien, el lugar donde hice la foto. De hecho el nombre del lugar no deja lugar a dudas, bien castizo.

Más de la serie

Ya no sé si llamarla, como ayer «gilipollinglis» o «bobinglis» o «tontinglis». Pero lo que tengo claro es que la serie se parece al número π en que tendrá infinitos componentes. Este lo cacé hace un par de semanas en Malasaña. Se trata de un negocio de nombre «BRAZILIAN JIU-JITSU». A ver si alguien me explica la razón que puede llevar a poner a un gimnasio (no es otra cosa) que imparte clases de un arte marcial japonés, en versión brasileña, a poner el nombre en inglés en una ciudad española. Putas modas…

Nueva serie: Gilipollinglis

De los memos (y memas) que andan poniendo nombres en ingléh a sus negocios llevamos años hablando. Parece que la moda se populariza hasta límites que no rondan la estupidez, la superan con creces. Esta de «No burbuja no party» la encontré en Mallorca (me parece). Sabemos lo que es party, pero como bubble no nos suena bien ¡pues burbuja! Conclusión: otra gilipollez para la caja de las gilipolleces (que va estando bastante concurrida).

En Alba de Tormes…

… donde la devoción a Teresa de Cepeda y Ahumada (más conocida como santa Teresa de Jesús) encontré esta escultura. Concretamente en el parque conocido como el espolón). Disfruten ustedes de los extremos a los que puede llegarse en el «arte» de estos tiempos convulsos en que nos ha tocado vivir.

No es ya ¿qué cojones habrá querido representar la autriz con el cohete-casa que le sale del ojo izquierdo? Es, sobre todo, que no se salva ni el reverso que, llámenme obseso, tiene una reminiscencia que me dejó boquiabierto y quijadocaído. Hasta saqué el móvil y le hice estas fotos a pesar de que la maquinita que uso mejor casca nueces que hace fotos.

Puntos de vista

Cambiar la posición y luego mirar al fondo hace que muchas de nuestras imágenes cambien por completo la interpretación. Ejemplo como el de la foto, hecha en el museo Pietro Canonica de Roma, que era gratuito hasta hace poco. En primer término una bella venus, al fondo un circunspecto padre de la Iglesia (de nombre no recogido, lo siento). Una versión de «Susana y los viejos el viejo». Me quedo con la Susi, obviamente.

Arte capuchino

Esta foto fue tomada en un osario de los capuchinos en Roma que, cosas del destino y del turismo, se ha convertido en un circo de gentes con móviles y cámaras varias haciendo caso omiso -me da- de aquello del «memento mori». Y también se ha transformado ¡cómo no! en una máquina de hacer dinero. Seguro que los frailecillos aburridos de siglos atrás no sospechaban -ni por asomo- en lo que iban a acabar convertidos su huesecillos.

Por cierto, que en la iglesia de Wamba (Valladolid) hay también un osario bastante concurrido pero, lástima, no tan «artístico». La iglesia, sin embargo, es más interesante que la citada de Roma, cosas que tiene la vida.

Pintadita vasca

El otro día andaba dando patadas a las piedras de Mondragón, bebiendo unos vinos, unas birras y comiendo algún pincho. Entre lugar y lugar de parada me encontré con esta pintada. Siento no haber apuntado el nombre de la calle, pero aquí les va la foto y el texto (añadidos signos de puntuación): «Este mundo me da asco, curas, obispos y demás. Sobre todo monseñor Roco (sic) Valera. Predicais la castidad, cortaros (sic) todos la poya (sic) y dar (sic) ejemplo.